TORREÓN, México, Mayo, 20, 2012.- A golpe de verdaderos ídolos de La Comarca, Daniel 'Hachita' Ludueña y Oribe 'Cepillo' Peralta, Santos rompió su mala racha de cuatro finales perdidas y, como no hay quinto malo, se coronó en el Clausura 2012 al victimar al Monterrey 2-1 (3-2 global) en la Final.
Los Guerreros, que obtuvieron su cuarta estrella en la Liga mexicana, dominaron los 180 minutos que duró esta Final, dejaron atrás la llamada 'maldición del líder' y, sobre todo, el fantasma de sus anteriores fracasos, para imponerse con personalidad y contundencia.
Sin duda en el terreno de juego, tanto en la ida como en el juego decisivo, se notó la presencia de los mejores equipos del torneo y, aunque también fueron los líderes en el terreno ofensivo, en esta ocasión fue la estrategia la que dictaminó al ganador.
Pero el esquema planteado por el técnico Benjamín Galindo no lo fue todo, ya que en la cancha, los jugadores hicieron lo suyo, empezando con la precisión de Iván Estrada, la inteligencia de Ludueña, la enjundia de Darwin Quintero y la contundencia de Oribe Peralta.
EL primer tiempo se desarrolló como debe ser un partido por el título de un torneo, con garra, estrategia y deseos de llevarse la victoria por ambos conjuntos, con un Monterrey totalmente desbordado y un Santos que demostraba serenidad en cada movimiento.
Donde sí corría la ansiedad, era por las gradas del Estadio Corona TSM, mismo que lucía a reventar y totalmente vestido de verde y blanco y, lo mejor, fue que no tuvieron que esperar mucho para estallar en júbilo.
Dicen que los mejores jugadores son los que aparecen cuando su equipo más los necesita y, en este caso, el emblema desde hace varios años de los Guerreros, Daniel Emmanuel Ludueña, lo hizo cuando apenas transcurrían seis minutos en el reloj.
Darwin Quintero, que dio un gran partido, fue quien entretejió la jugada, robó la pelota, la llevó cerca del área y, con un certero pase, se la puso al 'Hachita' para que éste, también con un gran manejo de balón, pusiera el marcador 1-0 al llevarse a dos defensas y vencer a Jonathan Orozco.
La tensión cesó en las filas albiverdes, el gol les dio más tranquilidad de la que ya poseían al momento del silbatazo inicial y, aunque la furia regiomontana se les vino encima, supieron deshacer cada uno de los embates de estos para llevar su propio ritmo.
Irse al frente no le hizo perder al cuadro lagunero su estrategia inicial, manejar el balón, esperar atrás, romper el juego del rival y, en un descuido, buscar el contragolpe que matara e inclinara la balanza a favor.
Los primeros 45 minutos de la vuelta terminaron con un Monterrey encima de los locales, que defendían su ventaja como auténticos Guerreros y, para el inicio de la complementaria, las cosas no cambiaron mucho.
La presión del Corona empezó a sentirse en todo el terreno de juego, tanto para los visitantes, que eran abucheados cada que tocaban el esférico, como para los suyos, que les instigaban a salir de propio terreno y decidir el partido.
Cuando más presionaban los regios, aparecieron los más grandes ídolos de Torreón de los últimos años, el 'Hachita' Ludueña y el 'Cepillo' Peralta, mismos, que en una gran pared, pusieron el 2-0 firmado por Oribe al 65', que hacía soñar a toda La Comarca.
Vucetich, acostumbrado a sólo ver triunfos en esta instancia, por primera vez en su carrera lucía inquieto en la banca, aunque antes de verse abajo por dos ya había lanzado al terreno de juego a Cardozo y el 'Chelito', ahora mandaba a Carreño, dejando grandes espacios en su medio campo, pero dando más fuerza a su ataque.
Los Guerreros no supieron aprovechar estas oportunidades ni concretar su oportunidades de gol, pero, del otro lado, como debe ser una final, Aldo de Nigris puso el dramatismo al recortar distancias al minuto 78.
Tarde llegó este gol, ya que el bloque defensivo lagunero, encabezado por Felipe Baloy, y las manos seguras que a lo largo de esta serie mostró Oswaldo Sánchez, no permitieron más goles en contra para llegar así al silbatazo final y declararse ¡Campeones del Clausura 2012!