CâRCEGA, Francia, May. 2, 2012.- Ajaccio venció de manera apurada al Sochaux, dos goles por uno, en la jornada 35 de la Ligue 1 de Francia.
El cancerbero mexicano Guillermo Ochoa jugó todo el encuentro con los de Córcega y tuvo una actuación discreta, pues no fue exigido en demasía por la metralla rival.
Los goles cayeron al minuto 57, cuando Privat remató dentro del área chica un tiro de esquina, al 74', después de Kinkela convirtiera una pena máxima en gol; y, finalmente, al 85' cuando Socrier conectó de cabeza un centro dentro del área para decretar el 2-1 a favor del Ajaccio.
El juego se sabía que tendría matices de intensidad por lo que se jugaba: dos rivales directos en la lucha por el no descenso. Así pues, ambos cuadros salieron a pelear con fuerza por el balón.
Ante tanta lucha, el juego no fue precisamente abierto, pues ambas líneas medias fueron eficientes en la recuperación de la pelota. Por lo que ésta no tuvo un dueño único. El juego se tornó físico, de pelea por cada espacio del terreno de juego.
Los porteros tuvieron pocas intervenciones resolviéndolas de manera atinada. A pesar de las intenciones de Ajaccio y Sochaux, se necesitaba una chispa de creatividad que pudiera prender al juego y a la tribuna. Sin embargo, el detonante no llegó en la primera mitad que terminó sin goles.
Para la segunda mitad llegaron las emociones, la tensión y el nerviosismo de la mano con los goles. En un principio, el partido siguió siendo muy trabado, sin claridad en la distribución de la pelota de parte de los contendientes. En este tipo de escenarios, la ventaja de la táctica fija suele ser la única llave para abrir marcadores.
Fue gracias a esta vía que Sochaux logró anotar el primer gol de partido, cuando al 57' su delantero Privat conectó de cabeza un centro de tiro de esquina dentro del área chica para vencer a Guillermo Ochoa. El verse abajo en el marcador sacudió los nervios e inyectó energía al Ajaccio: se lanzó hacia el frente sin reparos.
Parecía que la igualada llegaría pronto, pues el árbitro decretó un penalti a favor del equipo local y expulsó al defensa Sauget del Sochaux. Sin embargo, Cavalli erró la pena máxima y le inyectó un poco de dramatismo al encuentro.
La sensación de desespero y de impotencia corrió por las venas del equipo de Córcega: estaban perdiendo como locales un partido vital en sus aspiraciones por no descender. El técnico Pantaloni mandó a la cancha a Kinkela, quien finalmente influyó pues anotó el segundo penalti que le marcaron al Ajaccio anotando al estilo "Panenka".
El empate significó un alivio pero no un descanso para el Ajaccio que siguió buscando con insistencia otro gol para vencer a su rival. Su recompensa llegaría a cinco minutos de final cuando Socrier, otro cambio realizado por el estratega de Córcega, se lanzó de palomita en el área y conectó de cabeza un centro desde la banda derecha.
Con este gol de bella manufactura, el Ajaccio logró vencer al Sochaux y dar un golpe de autoridad en la lucha por conservar la categoría. Llega a 37 puntos, se ubica en la posición 16 de la general y marca una distancia de cuatro puntos, para con el Sochaux, y tres hacia el Brest y el Dijon, respectivamente, sus más cercanos perseguidores.